Santiago Torres López. Himnos y lamentos.

Nota de prensa.

Himnos y lamentos, la última exposición de Santiago Torres López, es, en primer lugar, una serie de preguntas abiertas acerca de la cuestión de la pintura en nuestro tiempo. ¿Cuál es el rol de la pintura hoy? ¿Cuáles son los rasgos que diferencian la pintura contemporánea de sus encarnaciones modernas y posmodernas? En un momento en la historia del arte se lee de manera casi teleológica desde el legado de Duchamp definido por el arte conceptual la pintura ocupa un lugar entre la incertidumbre e incomodidad. El título de la exposición de Santiago Torres López es una interpretación de este compleja situación de la pintura en el mundo contemporáneo: Himnos y lamentos. La pintura se sitúa para Santiago Torres López entre dos tonalidades afectivas opuestas, de un lado el himno, la alabanza, la celebración, del otro el lamento, la queja, el luto. La pintura ha perdido su papel central, pero no ha perdido su potencia. En tanto que arte de la sensación, de la fuerza, la pintura sigue presentándose como un escándalo. No obstante, la pintura no retrocede sino que asume su situación histórica. Los himnos y los lamentos, por lo tanto, se expresan en el interior de cada obra.

Himnos y lamentos son también las tonalidades afectivas de los dos escenarios fundamentales que se presentan en los cuadros de Santiago Torres. Himnos y lamentos es una exposición que se presenta como una serie de escenarios naturales habitados por diferentes personajes. La función del paisaje siempre ha consistido en abrir un mundo dentro del mundo. Como ha escrito Javier Sánchez en el catálogo, “la pintura de paisaje es siempre una invitación a recorrer un lugar mediante la imaginación.” Los paisajes que se recorren en esta exposición son de dos tipos, de un lado los paisajes celestiales, del otro los paisajes infernales. Pardes (2014), por ejemplo, muestra una doble imagen del Paraíso: una imagen del cosmos medieval y el jardín inglés. Capitel (2014), por otro lado, muestra un paisaje agreste, desértico, lunar, habitado por dos quimeras.

Los paisajes de Himnos y lamentos son espacios que responden a la lógica de los sueños. Sin embargo, en estos cuadros el sueño no es tanto un espacio de revelación, como en el caso de los surrealista, como un lugar de ocultación. El sueño es todavía un espacio de resistencia, pero el bosque de símbolos se ha convertido una megalópolis de alegorías. De ahí que la pintura que confronte con la lógica de la pantalla. “Cuando la pantalla entra en la pintura, la lógica de la estratificación se confronta con las operaciones de selección y mezcla, cita y montaje. La práctica de la pintura se abre a la retórica del diseño, a sus operaciones y efectos, a su economía y a su política,” puede leerse en el catálogo que acompaña la exposición. Santiago Torres López sigue la tradición de la pintura al temple y óleo sobre lienzo. Utilizando sistemas compositivos clásicos para diseñar sus imágenes su obra sigue un procedimiento técnico de estratificación. (En el caso de Himnos y lamentos algunos modelos compositivos toman como punto de partida esquemas o motivos medievales como el capitel o la miniatura.) Este procedimiento lento y laborioso de la pintura se opone al espacio intersticial de la pantalla situado siempre entre input y feedback y que define, sin embargo, la lógica imágenes de Santiago Torres López. La selección, la distribución y la mezcla son los tres procedimientos que definen el nuevo espacio de producción. En cuanto al espectador, si al paradigma pictórico de la mineralidad le corresponde la contemplación, al paradigma pictórico de la virtualidad le corresponde la distracción. En Himnos y lamentos Santiago Torres López ha explorado esta tensión entre la lógica de la pintura al óleo y la lógica la imagen digital.

Javier Sánchez Martínez